Los eufemismos son esas palabras que se emplean para decir justo lo contrario de lo que se piensa. Por ejemplo, si pretendemos hacer un expolio, que es lo mismo que robar, empleamos el verbo privatizar que suena más fino. Por ahora se respeta el trámite de legalizar los robos, para diferenciarlos de la delincuencia común. En caso contrario, cualquiera podría privatizar la virgen del pilar y llevársela a casa. Y no se trata de eso, es cuestión de que se la queden —o que la pongan en valor, que se dice ahora— los amiguetes, aquellos que sueltan un buen pellizo por legalizar el robo. Nadie se plantea recortarle a la casta sacerdotal los diez mil millones de euros que se le regalan anualmente, y eso sigue siendo así porque tienen el monopolio y la custodia de todas las vírgenes, santos, dioses y catecismos del país. Ya sé que es idiota, pero a falta de explicaciones, no cabe entender otra cosa. Es lo que hay. Seguir leyendo
16 diciembre, 2011
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